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Gold Over America Tour de Simone Biles arrasa en sus primeras actuaciones

Gold Over America Tour de Simone Biles arrasa en sus primeras actuaciones

[Via El Mundo]

La gimnasta arranca un tour autoproducido, con sus patrocinadores y coreógrafos, y con un número especial sobre la "ansiedad" vivida en los Juegos. Entre otras compañeras, cuenta con Katelyn Ohashi, que se hizo viral con un ejercicio.

El mundo seguía deslumbrado por sus acrobacias en los Juegos Olímpicos de Río 2016 cuando Simone Biles se vio inmersa en el Kellogg's Tour of Gymnastics Champions, una gira por 36 ciudades de Estados Unidos con demasiado que soportar: los beneficios eran para la Federación que tanto le había fallado, cada noche era presentada por el presidente, Steve Penny, imputado por encubrir los abusos del doctor Larry Nassar... A los 19 años y, entre galas benéficas, entregas de premios y late nights, la gimnasta accedió a aquel paripé, sonrió y, en cada espectáculo, voló. Pero ahora todo es distinto.

Antes de los Juegos de Tokio, Biles ya avisó a la fallida Federación de Estados Unidos de Gimnasia de que no contara con ella y, es más, de que no contara tampoco con ninguna de sus compañeras de equipo. Pasase lo que pasase en Japón, todas lo celebrarían con una gira autoproducida y pese a los mareos, pese a su ausencia en la mayoría de pruebas, pese a la presión, así se mantiene. Este miércoles el Gold Over America Tour se estrenó en Tucson con entradas entre los 20 y los 145 euros y hasta el 7 de noviembre rodará por todo Estados Unidos incluyendo paradas en recintos enormes como el Barclays Center de Brooklyn [19.000 espectadores] o el TD Garden de Boston [19.580 espectadores]. Otra muestra de lo mucho que ha cambiado la mejor gimnasta de la historia.

Hace cinco años, era una empleada. Ahora, después de todo, después de tanto, es la propietaria. Un ejemplo: el patrocinador de su gira ya no es Kellogg's, que durante años estampó su cara en las cajas de cereales, si no Athleta, la marca de ropa que la patrocina tras abandonar Nike y que, entre otras cosas, ayuda a las deportistas si se quieren quedar embarazadas. Otro ejemplo: los coreógrafos del evento ya no son los ex olímpicos John Macready y Mary Sanders, vinculados a otros tiempos en la gimnasia estadounidense, si no la ex responsable de la universidad de UCLA, Valorie Kondos Field, muy bien valorada por las gimnastas.

La intención es que todas las participantes cobren de manera igualitaria y generosa por la gira -un contrato de seis cifras, se supone- y que hagan ejercicios con los que estén cómodas. De hecho, en el Gold Over America Tour, la propia Biles se desquita de lo ocurrido en los Juegos de Tokio y lo hace a su manera: en el aire. "Hemos compuesto un número llamado 'Superada' ['Overwhelmed'] en el que explico la ansiedad, la depresión que sentí allí y el camino que debo recorrer para volver a ser feliz", descubría la gimnasta a 'Los Ángeles Times' tras ofrecer otro detalle: en ese número también participa Katelyn Ohashi, la gimnasta que le discutía los oros cuando ambas tenían 15 años, que se retiró poco después por culpa de la presión y que reapareció en la NCAA con una rutina de suelo muy bailada que se hizo viral.

Junto a Biles y Ohashi, en el show están todas las medallistas estadounidenses en Tokio menos Sunisa Lee, es decir, Jade Carey, Jordan Chiles, Grace McCullum y MyKayla Skinner e históricas de la gimnasia yankee como Laurie Hernández o Chellsie Memmel. En la mayor parte del espectáculo, con la música en directo de varios artistas pop, todas aparecen juntas haciendo coreografias, aunque hay instantes para el lucimiento individual que se acercan más a lo ocurre en competición. En uno de esos momentos clave, Biles completa algo parecido a un ejercicio de suelo, pero siempre sin 'twisties', los giros en el aire que le marearon y le atormentaron en los últimos Juegos.

No es la gira un entrenamiento para ella si no un divertimento, una manera de distraerse -y enriquecerse, claro- después de tantos tormentos, el último, su reciente declaración en el Senado a raíz del caso Larry Nassar. "Cada día tengo alguna cosa", comentó después de asistir a los premios Video Music Awards y a la Met Gala para evitar encarar la pregunta que le sobrevuela desde hace varias semanas: ¿Es aún una gimnasta en activo? "Desde los Juegos sólo he tenido tiempo para mejorar mi salud y prepararme para la gira", aseguraba, ausente seguro del Mundial del mes próximo, y sin definir si irá a los Juegos de París 2024 o si anunciará su retirada antes de que acabe este año. Es una incógnita, pero al menos algo está claro: ahora todo depende de ella.

 

Antes de los Juegos de Tokio, Biles ya avisó a la fallida Federación de Estados Unidos de Gimnasia de que no contara con ella y, es más, de que no contara tampoco con ninguna de sus compañeras de equipo. Pasase lo que pasase en Japón, todas lo celebrarían con una gira autoproducida y pese a los mareos, pese a su ausencia en la mayoría de pruebas, pese a la presión, así se mantiene. Este miércoles el Gold Over America Tour se estrenó en Tucson con entradas entre los 20 y los 145 euros y hasta el 7 de noviembre rodará por todo Estados Unidos incluyendo paradas en recintos enormes como el Barclays Center de Brooklyn [19.000 espectadores] o el TD Garden de Boston [19.580 espectadores]. Otra muestra de lo mucho que ha cambiado la mejor gimnasta de la historia.

Hace cinco años, era una empleada. Ahora, después de todo, después de tanto, es la propietaria. Un ejemplo: el patrocinador de su gira ya no es Kellogg's, que durante años estampó su cara en las cajas de cereales, si no Athleta, la marca de ropa que la patrocina tras abandonar Nike y que, entre otras cosas, ayuda a las deportistas si se quieren quedar embarazadas. Otro ejemplo: los coreógrafos del evento ya no son los ex olímpicos John Macready Mary Sanders, vinculados a otros tiempos en la gimnasia estadounidense, si no la ex responsable de la universidad de UCLA, Valorie Kondos Field, muy bien valorada por las gimnastas.

La intención es que todas las participantes cobren de manera igualitaria y generosa por la gira -un contrato de seis cifras, se supone- y que hagan ejercicios con los que estén cómodas. De hecho, en el Gold Over America Tour, la propia Biles se desquita de lo ocurrido en los Juegos de Tokio y lo hace a su manera: en el aire. "Hemos compuesto un número llamado 'Superada' ['Overwhelmed'] en el que explico la ansiedad, la depresión que sentí allí y el camino que debo recorrer para volver a ser feliz", descubría la gimnasta a 'Los Ángeles Times' tras ofrecer otro detalle: en ese número también participa Katelyn Ohashi, la gimnasta que le discutía los oros cuando ambas tenían 15 años, que se retiró poco después por culpa de la presión y que reapareció en la NCAA con una rutina de suelo muy bailada que se hizo viral.

Junto a Biles y Ohashi, en el show están todas las medallistas estadounidenses en Tokio menos Sunisa Lee, es decir, Jade Carey, Jordan Chiles, Grace McCullum y MyKayla Skinner e históricas de la gimnasia yankee como Laurie Hernández Chellsie Memmel. En la mayor parte del espectáculo, con la música en directo de varios artistas pop, todas aparecen juntas haciendo coreografias, aunque hay instantes para el lucimiento individual que se acercan más a lo ocurre en competición. En uno de esos momentos clave, Biles completa algo parecido a un ejercicio de suelo, pero siempre sin 'twisties', los giros en el aire que le marearon y le atormentaron en los últimos Juegos.

 

No es la gira un entrenamiento para ella si no un divertimento, una manera de distraerse -y enriquecerse, claro- después de tantos tormentos, el último, su reciente declaración en el Senado a raíz del caso Larry Nassar. "Cada día tengo alguna cosa", comentó después de asistir a los premios Video Music Awards y a la Met Gala para evitar encarar la pregunta que le sobrevuela desde hace varias semanas: ¿Es aún una gimnasta en activo? "Desde los Juegos sólo he tenido tiempo para mejorar mi salud y prepararme para la gira", aseguraba, ausente seguro del Mundial del mes próximo, y sin definir si irá a los Juegos de París 2024 o si anunciará su retirada antes de que acabe este año. Es una incógnita, pero al menos algo está claro: ahora todo depende de ella.

 

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